Contra Los Traficantes de Droga




La reciente intervención que ha permitido decomisar PBC y otras drogas de una vivienda ubicada en el centro de Pacasmayo ha devuelto algo de confianza en las autoridades, pero es necesario mantener estas operaciones y hacerlas continuas. A ello se han sumado dos capturas de microcomercializadores de marihuana, en los últimos días.

No son pocos los vecinos que pueden dar testimonio de movimientos extraños en ciertas zonas de la ciudad. No es un secreto que en Pacasmayo se comercializan drogas, pero curiosamente no existe en la memoria colectiva algún recuerdo por la captura de traficantes importantes o volúmenes de droga trascendentes. Y es porque no ha ocurrido.

Es cierto que las autoridades tienen respaldo legal para actuar contra los microcomercializadores, pero estas detenciones siempre serán pequeños golpes, a veces hasta inútiles, porque por uno que sacan de circulación -momentáneamente- quedan varios otros que venden; a veces son familias enteras las que se dedican al tráfico. Si bien es cierto es parte del trabajo, se esperan resultados más trascendentes.

Pero para que ello ocurra es necesario el trabajo de inteligencia. Es indispensable el seguimiento, hacer el trabajo largo y pesado de seguir pistas, mantenerse vigilante por horas, registrar en video los sucesos. De modo que luego todo ello pueda servir como indicios irrefutables que permitan a un juez disponer la intervención de una vivienda y la detención de los sospechosos.

Con el actual Código Procesal Penal, vigente desde hace más de diez años, el trabajo de investigación debe ser dirigido por el fiscal. De modo que policías y fiscales deben trabajar juntos, coordinadamente. Sin embargo es necesario pedir que ese trabajo conjunto se enfoque con mayor dedicación en el tráfico de drogas. Conforme está organizado ahora el Ministerio Público bastaría el trabajo de inteligencia y dar un primer golpe para luego pasar el caso a la fiscalía especializada con sede en Trujillo. Pero el primer paso siempre tiene que darse desde el interior de la provincia.

Que no se espere más, que esas acciones de inteligencia, de vigilancia, de paciente trabajo investigativo continúen y que permitan poner al descubierto a los verdaderos jefes del tráfico de drogas. Que se identifique y capture a quienes reclutan y utilizan a jóvenes para el tráfico de sus estupefacientes, y que son quienes hacen su negocio a costa de la vida y salud de las personas, a las cuales someten al vicio y esclavizan para enriquecerse. Esos también deben caer.

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