Los recomendados en el Estado Peruano


El presidente del Congreso, Daniel Salaverry Villa, ha anunciado un plan para "sincerar las planillas" del Congreso. La primera de sus medidas y que mayor atención ha captado de la opinión pública es que no se renovará contrato a 130 trabajadores, de los cuales 100 son militantes de Fuerza Popular.

Algunas de las frases de Salaverry Villa acompañando sus anuncios han sido que "el Congreso no puede ser la agencia de empleos del partido de turno”, "se acabó el tarjetazo", "se acabó el padrinazgo".

El congresista renunciante de Fuerza Popular ha ofrecido que iniciarán un plan de incentivos dirigido a personas mayores de 70 años que laboran en el Congreso y "que no tienen el rendimiento que puede tener un trabajador más joven y actualizado" para que puedan "retirarse voluntariamente con su liquidación y un incentivo que les permita estar tranquilos". Asimismo ofreció que en marzo convocarán a concurso público para cubrir las plazas que han dejado los fujimoristas.

Lo dicho por Salaverry son secretos a voces, que se han reavivado en provincias a raíz del reciente cambio de gobierno que ha operado en las distintas municipalidades y gobiernos regionales.

Y es que la forma como se manejan los puestos de trabajo en las entidades del Estado es un problema nacional. Lo que ha observado Salaverry: el tarjetazo, el padrinazgo, el partido de turno copando puestos de trabajo ocurre en las dependencias regionales y provinciales de los diferentes sectores, como Educación, Salud, y otros.

Todos saben que los puestos de trabajo en el Estado, lamentablemente, se siguen consiguiendo con recomendación, con vara, con tarjetazo, con padrinos, con la ayuda de los conocidos que ostentan un cargo de gobierno.

Los nuevos alcaldes están mostrando que una de sus primeras preocupaciones ha sido llevar nuevo personal a las municipalidades, y entre ellos están quienes apoyaron su campañas.

Los consejeros regionales mueven sus propias influencias especialmente si forman parte de la mayoría; y los regidores andan en las mismas, viendo que se les cumpla su cuota de beneficiados.

Los concursos públicos se siguen burlando con el cuento de los cargos de confianza. No se ha visto cambios reales en la política laboral de los nuevos gobiernos municipales. Los ofrecimientos de los alcaldes han quedado en discursos para el archivo, porque en la práctica ni siquiera pueden garantizar, la idoneidad, el profesionalismo, ni la experiencia de su gente de confianza. Las consecuencias las están pagando los administrados, los ciudadanos, y la propia gestión que no toma rumbo. Ahora será cuestión de esperar que llegue el control ciudadano y el que corresponda de parte de Contraloría, principalmente.

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