Responsabilidades en Muerte de Niño Ciclista


Trujillo, y el país, han quedado conmovidos por la trágica muere de Lance Ramírez Alva, de 12 años, atropellado, por el conductor de un auto colectivo informal que cubría la ruta Trujillo-Chimbote.

El accidente ocurrió en la Panamericana Norte, a la altura de Virú. Cuando ocurrió el accidente, Lance entrenaba junto a su padre Luis Ramírez D'Angelo y su hermana, y un grupo de amigos.

De acuerdo al testimonio del padre, el auto arrastró al menor unos 150 metros, produciendo la muerte instantánea de Lance. El cuerpo del niño quedó atrapado entre las llantas del vehículo.

La irreparable pérdida, la injusticia de la muerte, y el abuso que diariamente cometen los conductores contra ciclistas y peatones ha provocado una masiva protesta en Trujillo. Aunque quienes han marchado han sido los ciclistas, la mayoría de la comunidad se les ha unido, con varias demandas, dirigidas al gremio de los transportistas y a las autoridades de diversos sectores.

Uno de los primeros pedidos es justicia, la cual debe garantizar el Ministerio Público que dirige las investigaciones en torno a lo sucedido.

Otro pedido es para que se cumpla con las normas de tránsito y los conductores respeten la seguridad y la vida de los ciclistas. Pese a que los conductores deben guardar al menos 1.5 metros de distancia de un ciclista, los choferes les cierran el paso.

Este tipo de abusos exige sanciones drásticas, educación vial, y ciclovías, de modo que acabe el peligro para los ciclistas.

Luis Ramírez D'Angelo, ciclista y activista, anunció que creará una escuela y una competencia anual en memoria del pequeño Lance. Exigió que las autoridades tomen conciencia y se comprometan a implementar infraestructura segura para el desplazamiento en bicicleta.

“Perú es un país de caníbales, nosotros somos fantasmas en las rutas”, ha dicho dolido Luis Ramírez D'Angelo. y sus palabras lametablemente resumen la violencia que se vive cada día en carreteras, como también en las calles de las ciudades. Es indispensable llamar a la reflexión para el cumplimiento de las normas de tránsito.

Los conductores no pueden convertirse en el peligro constante que atenta contra la vida de peatones y ciclistas. Tienen que considerar que son responsables de sus vidas, y de las de otros, y que un vehículo les otorga una protección y ventaja de la que carecen los que se desplazan a pie, o en una bicicleta.

No deben ocurrir más muertes de este tipo, no se pueden perder más vidas en accidentes como estos.

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