Vigilancia Contra Corrupción



El contralor Nelson Shack ha convocado a la reflexión a raíz de la situación legal por la que atraviesan los ex presidentes de la República y ha invocado repensar cómo se elige a nuestros representantes.

“Es lamentable que prácticamente todos nuestros expresidentes estén cuestionados, investigados, fugados, asilados o presos. Esto llama a reflexionar sobre a quiénes elegimos”, ha manifestado en declaraciones a la agencia de noticias Andina.

Y no son sólo los expresidentes. A nivel nacional tenemos vergonzosos casos de corrupción de alcaldes y gobernadores regionales. Solo en nuestra jurisdicción podemos mencionar varios. Como son los casos del ex alcalde de Jequetepeque, Martín Álvarez que debe responder a la justicia y se encuentra en condición de prófugo; el prófugo y sentenciado ex alcalde de Pacasmayo, Juan Lingán; o el del ex alcalde de Chepén, Wilfredo Quesquén que cumple sentencia de cárcel efectiva.

“En la Contraloría no entramos a la discusión más política, pero estamos en pleno proceso de afianzamiento de la lucha contra corrupción a partir de la reforma del Sistema Nacional de Control. Gran parte del problema de corrupción que ha habido es porque la cobertura de control era muy baja”, ha dicho Shack. Y ha recordado que hasta hace poco solo el 30% de las 196 provincias tenía Oficina de Control Interno (OCI) y estas dependían de las municipalidades.

Probablemente con un efectivo control de parte de la Contraloría y con un Ministerio Público libre de corrupción, los exalcaldes procesados serían más. Basta deducirlo de los procesos de licitación sospechosamente direccionados, de las obras deficientes, o inconclusas, de los mantenimientos que son una burla al ciudadano, y de las graves irregularidades en diversas oficinas municipales.

No solo son los casos sospechosos. Varios ciudadanos han desistido de seguir formulando denuncias en contra de sus gobernantes debido a la -por decir lo menos- falta de diligencia del Ministerio Público.

¿Alguien tiene esperanza de que los nuevos gobiernos que empezarán el 2019 estarán libres de corrupción? La situación advierte que difícilmente se podrá confiar y que por el contrario es obligación estar vigilantes de sus actos. Los profesionales que acompañen a los nuevos gobernantes serán los primeros indicadores de hacia dónde se orientarán y que deudas y compromisos pagarán.

No se puede tener la seguridad de elegir bien, mientras los propios ciudadanos no asuman la responsabilidad de informarse adecuadamente, y de responsabilizarse por su voto. Se requiere mejorar el sistema de educación, y fomentar la ciudadanía, como condición indispensable para luchar contra la corrupción.

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