Vigilantes del Congreso



Corresponde a los ciudadanos peruanos mantenerse vigilantes del desempeño de los congresistas de la República y hallar formas de control efectivo respecto a sus votaciones y leyes que aprueban.

Mientras las famosas "semanas de representación" sigan siendo usadas como semanas del aprovechamiento político, poco se podrá hacer desde la ciudadanía.

En los próximos días, el Congreso deberá discutir y votar si aprueba el proyecto de ley que pretende reponer automáticamente a 14 mil "docentes" sin título pedagógico.

Según se ha informado, se trata de personas que en 1984, a pesar de no tener título pedagógico, fueron incorporados como docentes y ocuparon plazas de interinos, en lugares remotos. Evidentemente se trataba de otra época, otras condiciones y necesidades. Teniendo en cuenta su dedicación, el Minedu, abrió una evaluación extraordinaria para estos docentes; pero de los 14 mil docentes interinos, es decir sin título pedagógico, solo se inscribieron 5,600. De ellos solo pasaron la prueba extraordinaria, 546. En consecuencia poco más de 13 mil fueron cesados del servicio educativo.

Sin embargo, ahora el Congreso evalúa la posibilidad de retornarlos, mediante la aprobación de una ley, con lo cual estará respondiendo con actitud demagógica y en contra de nuestros niños. Como bien ha señalado el ministro Daniel Alfaro, los interinos tuvieron oportunidad de llevar adelante estudios profesionales, obtener un título pedagógico, e incorporarse a la Carrera Pública Magisterial, pero no lo hicieron.

No es justo que se sobreponga los intereses de estas personas --que tienen derecho a gozar de los beneficios sociales y económicos tras su cese-- sobre los derechos de los niños y niñas de las zonas rurales y pobres del Perú. Es especialmente en las zonas más alejadas donde probablemente se necesite aún más, garantizar una educación de calidad.

Las diferencias entre niños que han tenido acceso a una educación de calidad versus los que han sufrido las taras de una educación deficiente, las pagarán solamente ellos. Y redundarán en su vida adulta, así como determinarán sus posibilidades de crecimiento profesional. Es el futuro de niños y niñas el que está en juego y no se puede permitir que los congresistas decidan sobre ello en base a sus propios y particulares intereses, que se sostienen en búsqueda de popularidad, aprobación y votos, es decir demagogia. Tiene que imponerse el derecho de los niños y niñas del Perú a contar con profesionales calificados en sus aulas; es su derecho, y el Estado está obligado a garantizar ese derecho.

Por si fuera poco, una ley de esa naturaleza atentaría además contra la meritocracia dentro de la carrera magisterial.

Es hora pues de exigir, que los congresistas rindan cuentas de sus actos en la semana de representación y que estas dejen de ser eventos protocolares, o solo para recibir aplausos.

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