Crisis Humanitaria en América



El lunes llegaron a México, por la frontera sur, una caravana compuesta por aproximadamente siete mil personas desde el Triángulo Norte de Centroamérica, que conforman Guatemala, Honduras y El Salvador. Pese al despliegue de la policía a la frontera, dispuesto por el gobierno mexicano para impedir el paso de los inmigrantes, el inmenso mar humano terminó abriéndose camino, después del bloqueo y los intentos policiales de detenerlos.

La caravana está compuesta por 7,233 personas, de las cuales 1070 son niños, 1300 niñas, 2622 hombres adultos, 2234 mujeres adultas. Ellos salieron de San Pedro Sula, en Honduras, el 13 de octubre. Llevan recorriendo más de 700 kilómetros, han cruzado Guatemala, y están cruzando México. En el camino piden apoyo de vehículos para que los transporten por tramos, y en ese afán ya han muerto dos personas, mientras que los niños muestran diversas enfermedades producto de su exposición a lluvias, sol y picadura de insectos.

Los inmigrantes han huido de sus países denunciando pobreza, crimen organizado y corrupción. La mayoría busca asilo, y un futuro; y en esa desesperación han puesto sus esperanzas en Estados Unidos, país que se encuentra en plena campaña electoral; y donde la política de Donald Trump es de cerrar puertas a la inmigración.

Algunos analistas han advertido el aprovechamiento político que el presidente norteamericano dará a este éxodo humano para sacar ventaja en las elecciones de noviembre próximo y que se pueden interpretar como un referéndum sobre la aprobación presidencial, dos años después de haber sido elegido.

Según el modelo de gobierno, EE UU celebra cada cuatro años elecciones de medio mandato. En estas elecciones se renuevan 36 gobernaturas de 50 estados y la totalidad de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado (algo que ocurre cada dos años).

Actualmente, el parlamento (Cámara y Senado) está controlado por el Partido Republicano, el mismo que lidera Trump. Los analistas calculan que si el partido republicano pierde estas elecciones, y los demócratas obtienen el control de la Cámara de Representantes, estos estarían en condiciones de bloquear la agenda del presidente Trump, porque todas las leyes deben ser aprobadas obligatoriamente en Cámara y Senado. Sin embargo, el mar de gente que anuncia su llegada a Estados Unidos, está despertando no solo temor y rechazo, sino también racismo y xenofobia, lo que podría inclinar la elección a favor de los representantes del Partido Republicano.

Ya el presidente Trump amenazó a los países centroamericanos con cortar la ayuda económica de EEUU si el éxodo humano no se detenía. Dada la política que lidera, se da por descontado que no se permitirá el ingreso de los inmigrantes a Estados Unidos y que los pedidos de asilo serán tratados estrictamente, y la mayoría no calificará para obtener el beneficio.

Esta situación debería despertar el interés de todos, dado que se trata de una crisis humanitaria que afecta al continente, lo que traerá repercusiones sobre la política migratoria de los países de América; y porque en América del Sur, los ciudadanos venezolanos protagonizan su propio éxodo con consecuencias de diversa índole para los países vecinos.

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