Formar Ciudadanos, Construir Ciudadanía

Se ha dicho repetidamente que las elecciones municipales son en realidad vecinales, basados en que todos los habitantes se conocen y que se debe elegir al mejor vecino. Sin embargo hace tiempo que ello no funciona. Los vecinos no necesariamente saben elegir.

De allí la forma como han ido perfilándose las leyes hasta concebir la 30717 que ha impedido postular a los sentenciados por terrorismo, corrupción y violación sexual.

Pero incluso esta barrera legal ha resultado ineficiente, como ya se ha visto. Porque la ley no logra excluir de la contienda a sujetos carentes de valores. Y tampoco excluye del entorno de los candidatos a sujetos de la peor calaña, que en cada contienda se reagrupan en torno a quien consideran puede ser el ganador para obtener ventajas personales. Si la ley no basta para que los ciudadanos elijan mejor, qué otros mecanismo existen, qué más se puede hacer.

Desde el Estado se ha implementado las famosas hojas de vida de cada uno de los candidatos y los planes de gobierno; pero esto también es burlado. Ciertos candidatos omiten o falsean información, pese a lo cual siguen en contienda, en lugar de ser expulsados o separados del proceso electoral. Respecto de los planes de gobierno se han convertido en documentos accesorios, que si no son plagiados, se limitan a cumplir con el formalismo de llenar cierto número de páginas con acciones elementales y de obligatorio cumplimiento. Nada hay en los planes que apunte hacia promover el cumplimiento eficiente de políticas públicas de carácter nacional; tampoco tienen que ver con propuestas innovadoras, transformadoras que pudieran ser asumidas por cualquier candidato que asuma el gobierno.

De ese modo, es como si se juntarán el hambre y la necesidad, equipos políticos oportunistas, incapaces de producir realistas planes de gobierno; y ciudadanos no solo desinformados, sino también, probablemente en número mayoritario, permisivos con la corrupción y con los corruptos.

Es allí donde es necesario trabajar, en la formación de ciudadanos íntegros, en la construcción de una ciudadanía participativa. Es necesario formar ciudadanos, y es una tarea que debe ser compartida multisectorialmente, desde el Estado, la empresa privada y los propios ciudadanos. Es un compromiso que tiene que asumirse desde los ciudadanos como individuos y como organizaciones nucleares como familias, asociaciones, clubes, comités, pero que requiere el liderazgo sostenido de nuestros gobernantes.

Mientras la formación de individuos éticos, de ciudadanos íntegros siga siendo un pendiente, se seguirá justificando al que “roba pero hace obra”, o al que “roba pero comparte con los pobres” y se seguirá eligiendo personajes demagogos, que no solo lucran con los recursos del Estado para su provecho personal, sino que roban impunemente, y se convierten en dirigentes de organizaciones delincuenciales, a vista y paciencia de los ciudadanos, que se limitan a observar resignados o que participan y buscan sacar su propia tajada.

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