En el Día del Periodista

En el día del periodista, fecha señalada en el calendario nacional cada 1 de octubre, es necesario reflexionar sobre las responsabilidades y retos que competen a las mujeres y los hombres de prensa, especialmente en nuestra jurisdicción de las provincias de Chepén y Pacasmayo.

Existen, en nuestra comunidad, numerosos referentes de periodistas que dedicaron sus mejores esfuerzos al servicio público, a la difícil tarea de mantener informada a la población con asuntos de relevancia y trascendencia. Es el caso de don Manuel Pastor Ríos, fundador de La Unión, en el año 1913, en Chepén; periódico que luego trasladaría a Pacasmayo, donde se editó hasta el año 1973, aún después de fallecido su fundador. A él recordamos y rendimos homenaje, en este día.

No es tarea fácil la del periodista, que para cumplir con su misión -parafraseando a George Orwell- debe ser capaz de publicar aquella noticia que a alguien, generalmente poderoso, no le conviene que se sepa. El mundo reconoce por ello la importancia del periodismo como un contrapoder para hacer frente a abusos y excesos de gobernantes; pero también en defensa de la democracia y sus instituciones; y como el primer borrador de los acontecimientos que quedarán registrados en la historia inmediata.

Para cumplir con esas tareas, que podrían considerarse mayores, se exige al periodista rigor, transparencia, honestidad, entereza; en suma valores, principios, ética. Sin estas exigencias no será posible asumir las demandas de nuestra sociedad, especialmente en tiempos en que la tecnología permite a un sector importante de los ciudadanos hacer conocer directamente sus problemas y denuncias.

Los retos y las responsabilidades del periodista no han disminuido con la tecnología, como se podría creer ingenuamente. Por el contrario, aunque la tecnología ha acortado los procesos de producción de noticias, y ahora lo que ocurre puede ser transmitido, "en directo", por cualquier persona que cuente con un celular y megas a la mano, los riesgos de violación de la intimidad, de sensacionalismo, y morbo son mayores. A diario circulan en internet, videos de víctimas de accidentes, personas que agonizan y que son grabadas por los testigos y sus imágenes distribuidas sin ninguna consideración. No son necesariamente periodistas los que intervienen en esas grabaciones, sino ciudadanos que luego comparten sus materiales en internet.
Es necesario que los periodistas hagamos docencia sobre las responsabilidades que implica nuestro trabajo; pero no será posible si ese trabajo está manchado.

Lamentablemente el gremio periodístico está afectado también por la corrupción, personas que utilizan el disfraz de periodista para extorsionar a gobernantes probablemente sospechosos de corrupción; personas que usan el micro y la cámara para cobrar por entrevistas "arregladas" 50 y 100 soles, y que luego transmitirán como noticia, cuando en realidad son pseudo publirreportajes; sujetos que se aprovechan de gente humilde que necesita instalar un servicio y haciéndose pasar por corresponsales o fingiendo tener grandes contactos en Lima, obtienen dinero de quienes más lo necesitan.

El periodismo no es un negocio para enriquecerse, y las noticias no son mercancías; el periodismo es principalmente un servicio, y debe estar al servicio del bien común; por ello los periodistas no suelen estar en coro con la mayoría sino que son las voces críticas, discrepantes, que están advirtiendo sobre los males de nuestra sociedad, no como aves de mal agüero, sino con la esperanza de cambio.

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