La Paz es un Derecho


Cuál es la mejor definición de paz, en pleno siglo XXI, cuando impera la tecnología, y cuando se vive la Sociedad de la Información y del Conocimiento. No basta decir que paz es la ausencia de guerra, o un estado de quietud o tranquilidad. La paz tiene que nacer y mantenerse en medio del desarrollo humano equitativo.

El 21 de septiembre ha sido establecido como el Día Internacional de la Paz. La fecha debe llevar a la reflexión al mundo entero, especialmente cuando se cumplen 70 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Como bien lo han establecido los Estados que conforman las Naciones Unidas, al elaborar los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (2015), "no es posible hacer de este un mundo pacífico si no se toman las medidas pertinentes para lograr el desarrollo social y económico de todas las personas del mundo y garantizar la protección de sus derechos".

De modo que los ideales de paz, entre miembros de una comunidad, como entre las naciones del mundo solo podrán ser alcanzados, cuando la justicia, la libertad, el desarrollo humano estén garantizados para todos.

Naciones Unidas ha recordado, a propósito de la fecha, que el "Objetivo de Desarrollo Sostenible 16" denominado "Paz, justicia e instituciones sólidas" hace un llamado "a las sociedades pacíficas e inclusivas para que fomenten un desarrollo sostenible a la vez que facilitan el acceso de todas las personas a la justicia y crean instituciones efectivas, responsables e inclusivas a todos los niveles".

Añade que "Una sociedad pacífica es aquella en la que la justicia y la igualdad están al alcance de todos. Un medioambiente sostenible podrá tomar forma gracias a la paz y este, a su vez, ayudará a que esta se potencie".

Pese a que en nuestra nación no se viven conflictos armados, aún estamos muy lejos de garantizar la justicia, así como el desarrollo social y económico equitativo. De allí que los peligros que se enfrentan derivan de la corrupción, el narcotráfico y el crimen organizado, que terminan sepultando la paz.

El trabajo mayor debe ser encabezado por el gobierno nacional y los gobiernos regionales y municipales, pero cada ciudadano es responsable de lo que genera en su entorno laboral y familiar, y estas acciones no deben afectar los derechos de los demás.

Es necesario asumir responsabilidades individuales y colectivas, si se aspira a lograr una comunidad de armonía, justicia social y paz. Es necesario pensar en el bienestar común, colectivo, y en asumir la responsabilidad de aportar a él, dejando de buscar solo el individual.

Naciones Unidas propone una serie de acciones, que suscribimos y a las que sumamos otras que se podrían considerar para ayudar a construir la paz: defender a quienes están en peligro, respetar a las minorías, defender los derechos de todas las personas, apoyar la resolución de problemas, evitar y denunciar injusticias, denunciar delitos, no callar frente a la corrupción, asumir posición en defensa y a favor de la verdad, mantenerse en el camino de la honestidad. La decisión y el compromiso es personal.

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