Una Muerte y Mucha Responsabilidad

Chevrolet placa B6H-758 conducida por Jorge Luis Collao

Chevrolet placa B6H-758


La muerte del niño de iniciales R.A.V.I, de 10 años de edad, en la feria informal de los martes conocida como "mercadillo" en San Pedro de Lloc, no debe quedar impune. Lo menos que se puede pedir es que el conductor del vehículo, que lo atropelló y le ocasionó la muerte, y al que los testigos identifican como Jorge Luis Collao Morales, responda ante la justicia.

Dado que ocurridos los hechos, el conductor se fugó, corresponderá al Ministerio Público actuar con diligencia y celeridad en la dirección de la investigación a su cargo. Se tiene que seguir el procedimiento que la ley contempla pero se tiene que garantizar la ubicación del chofer y su conducción ante la justicia. Una vida ha sido truncada en un horrendo accidente, que debe ser esclarecido y sancionado como corresponde.

Evidentemente hay múltiples responsabilidades.

La primera, el presunto estado de ebriedad del conductor del vehículo. Dados los casos que se conocen y recientes, debemos recalcar que no se puede seguir lamentando muertes por culpa de ciudadanos irresponsables y criminales que son capaces de manejar en estado de ebriedad. Estos sujetos juegan peligrosamente con la vida de inocentes y terminan convirtiéndose en criminales. Ninguna pena será suficiente para quienes provocan la muerte de terceros por imprudencia, o negligencia.

Resultan responsables por su ausencia e incumplimiento de sus funciones, nuestras autoridades de distintos sectores, empezando por el gobierno municipal provincial. La feria de los días martes, o mercadillo, tiene años de instalada en las calles, principalmente el jirón Constitución y las calles perpendiculares, hasta llegar a la zona de la Casa del Niño. Un peligro latente es el hecho de permitir que los vehículos, no solo mototaxis, sino también autos y camionetas se desplacen entre los puestos de los vendedores que ocupan las calles, obligando a los peatones a hacerse a un lado con el consecuente riesgo que ello implica.

La falta de orden, y control en el mercadillo, es evidente. Los días martes esa zona es un centro tugurizado y de riesgo latente para los vecinos que tienen viviendas en esa zona, para quienes transitan por allí, incluidos los comerciantes. Lamentablemente a nuestras autoridades poco les interesa. El grado de abandono al que han llevado a la ciudad capital de la provincia de Pacasmayo es deplorable. No ha habido allí intervenciones por prevención del delito por parte del Ministerio Público, ni operativos de control policiales. Pero eso sí, los comerciantes deben pagar puntualmente la sisa, el cobro que hace la Municipalidad Provincial de Pacasmayo por permitir que ocupen las veredas y calles.

Los ciudadanos también tenemos que asumir responsabilidad. No podemos seguir retrocediendo ante los irresponsables que atentan contra la vida, la seguridad y el orden. No es posible que se siga permitiendo que la ley de la selva, de la impunidad, del irresponsable, del abusivo, avance y atropelle los derechos de todos. Si los ciudadanos seguimos renunciando a nuestro derecho a exigir respeto, todo entonces estará perdido. Hagamos uso del derecho al reclamo, de enviar cartas, de formular denuncias. Hoy han acabado con la vida de un niño de 10 años, que pudo ser el hijo o el nieto, de cualquiera. Qué más se va a esperar para actuar, y reclamar freno a tanta falta de autoridad.

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