En Defensa del Ambiente

Nuestro país se sumó a la lista de los que se han decidido eliminar el uso de bolsas plásticas, tecnopor y sorbetes de un solo uso. Con ese fin, en el Congreso de la República, la Comisión de Pueblos Andinos, Amazónicos y Afroperuanos, Ambiente y Ecología aprobó el dictamen de tal prohibición.
 
La aprobación fue dada en una fecha significativa, el 5 de junio, Día Internacional del Ambiente. Esto le da valor al proyecto que era debatido desde meses atrás,  se decidió acelerarlo reconociendo la necesidad urgente de disminuir la contaminación que destruye el medio donde vivimos. Esta es una preocupación creciente en el mundo entero.
 
El proyecto deberá pasar al Pleno para su discusión, modificación en lo que sea necesario para mejorarlo y finalmente aprobarlo y disponer su puesta en vigencia. Suponemos que por  ser un asunto de interés nacional y de sumo impacto en la  defensa del ambiente, será calificado de máxima prioridad.
 
De acuerdo al proyecto, se prevé  que la prohibición sea progresiva aplicándose desde el 2018 –si es que este año se aprueba y se pone en marcha- por lo que al 2021, el uso debe ser cero. La eliminación se fundamenta en que en un solo día se utiliza una gran cantidad de esos elementos para un determinado fin, y se arrojan a la basura la cual se traslada a los rellenos, botaderos, paseos públicos, mares, ríos, acequias comunales.
 
Esos espacios son inundados de deshechos tóxicos que tardan cientos de años en biodegradarse. Pero, permanecen en cauces de agua convirtiéndose en alimentos de especies hidrobiológicas que a su vez consumimos por lo que el ser humano también es alcanzado por afecciones a su salud  al ingerir peces y mariscos infestados.
 
En el caso de las ciudades hay irresponsables criadores de cerdos y otro tipo de ganado que suelen llevar a los botaderos para alimentarlos hurgando entre bolsas que contienen alimentos. Eso es irresponsable y va contra  la ley, desgraciadamente ocurre en nuestros pueblos y es comprobable. Hay, consecuentemente, grave daño ecológico de amplio espectro que alcanza a la salud humana. Ante esa delicada problemática no podemos quedarnos a la zaga de países que ya dictaron medidas prohibitorias.
 
La estadística mundial revela que, anualmente, el plástico es causa de muerte de alrededor de un millón de aves marinas, cien mil mamíferos marinos e incontables toneladas de peces porque se  alimentan de esos productos.
 
En el valle Jequetepeque el problema es notorio. No necesita de mayor explicación  para entender la necesidad de esa ley. Podemos empezar por cambiar de prácticas y emplear canastas y bolsas de tela o papel evitando –cuando no es necesario- recurrir a las de plástico. En varios países se han creado impuestos como medida disuasiva, y se ha obtenido buenos resultados. Acá no llegaremos a ese extremo, pero sí a la aplicación gradual hasta lograr la eliminación de este problema que amenaza a la humanidad.

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