No Alentar Caos

El incendio de un carro policial -durante una manifestación de protesta en Lima contra el Congreso- y la salvaje emboscada, en el VRAEM, que acabó con la vida de tres policías, son los sucesos que más sonaron en los últimos días. Ocurren en el contexto del gobierno del presidente Vizcarra que ni termina de instalarse bien, no tiene ni tres meses en el cargo.
 
Dentro de la búsqueda de las probables causas –según el cristal con que se mire- se sostiene estamos frente a un resurgimiento de las huestes senderistas infiltradas –a  través del MOVADEF- en los movimientos estudiantiles y de diversos colectivos. Existiendo un reforzamiento de la alianza narcosenderista hasta la paulatina recomposición de sus bases.
 
Otra hipótesis es discrepante. Explica que el incendio fue la reacción propia de jóvenes que no tenían defensa frente a las bombas lacrimógenas que les lanzaba la Policía impidiéndoles expresarse libremente exigiendo a los congresistas rectificar sus conductas y legislar en función de los intereses del Pueblo, no de suyos y/o los de su partido. Respecto al ataque a la Policía era un incidente aislado como otros esporádicos anteriores sin dejar de reconocer que SL es uno de los mayores grupos genocidas del mundo, al que no se le puede perder de vista desde el sector de Inteligencia.
 
A esos dos sucesos se sumaban las protestas de los transportistas que en el sur decretaron paros  regionales demandando la derogatoria del alza al precio del ISC, pese al acuerdo a que ya se había arribado con ese gremio, ignorando la mediación del ministro David Tuesta quien se vio obligado a renunciar porque  una vez más era descalificado públicamente.
 
En ese clima vino una arremetida fuerte de cierta prensa radial principalmente, que ya marcó distancias contra el presidente Vizcarra sembrando la alarma de que SL se ha reagrupado, está operando en Lima ante la inacción oficial. Hay razones para presumir motivaciones de orden político: inflar la noticia, crear sicosis, desviar las protestas al Ejecutivo y blindar al Legislativo cuyos índices de aprobación andan por los suelos.
 
Es ya notorio que esta administración –por lo menos hasta ahora-  no es ni chicha ni limonada. Se trata de complacer a todo el mundo. Aun cuando ya hay respuestas a proyectos discrepantes con los del Congreso, se cuidan de cómo exteriorizarlas. Y no olvidemos que los gestos valen más que mil palabras.
 
Debemos preocuparnos por el futuro. Se vienen tiempos más difíciles, las protestas van a proliferar. Pero se debe tener cuidado y no caer en quienes buscan aprovecharse de ello para sembrar el pánico, hábitat  propicio para el caos. Corresponde a los medios no exacerbar los ánimos magnificando episodios que pueden ser circunstanciales.
 
Es responsabilidad de todos actuar con madurez, sin renunciar a nuestro derecho de libre expresión, sin limitantes por cálculos y/o simpatías con determinado partido. Sí debe exigirse no bajar la guardia frente a los narcosenderistas, reclamar seguimiento de Inteligencia contra las acciones del MOVADEF, acrecentar la fiscalización sobre todos los poderes del Estado, ante la grave crisis moral en que han caído. En toda circunstancia, el Perú debe estar primero y sobre cualquier interés subalterno.

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