Leyes a la Medida de los Congresistas

No cabe duda que los congresistas se unen olvidando cualquier diferencia cuando se trata de defender sus propios intereses. Es la ambición por disfrutar del poder político del que usufructan apenas lo asumen; no están dispuestos a perderlo frente a una ciudadanía que los censura y les pide irse a sus casas. Para legislar a su favor, no les importa caer en groseras aberrantes contradicciones. Ciertamente, vivir en democracia es lo mejor porque se tiene libertad para expresarse libremente y gozar de derechos consagrados constitucionalmente.

Hace tiempo se reclama la aprobación de una nueva Ley electoral ante el cúmulo de distorsiones a que ha dado lugar la actual que permite, por ejemplo, la imposición de un grupo mayoritario en el manejo del Congreso, pese a que técnicamente no responde a la voluntad popular. También se pide impedir la reelección indefinida. Tenemos dinosaurios en algunas agrupaciones,  caracterizados no siempre por su experiencia –salvo raras excepciones- sino por el discurso populachero y difamatorio cuando se trata de destruir a un opositor. No hay la elegancia del orador con discurso alturado y responsable sino que se desciende a los niveles de la vulgaridad con groseros términos propios de cantinas.

La Comisión de Constitución del Congreso ha ordenado archivar el proyecto de Ley de reforma prohibiendo la reelección indefinida de los congresistas y permitía la renuncia de los parlamentarios. La propuesta prácticamente ni fue debatida. Velozmente fue acordado su archivamiento con el voto los representantes de Fuerza Popular, Nuevo Perú, Frente Amplio y Apra. No votaron, por inasistencia, AP y APP. En contra, PPK, promotor del proyecto.

El acuerdo de archivamiento fue argumentando que esa reforma va contra el derecho ciudadano de elegir libremente, además de que la experiencia contribuye a una mejor gestión. Lo curioso es que nada de eso se tuvo en cuenta al prohibir la reelección de alcaldes y gobernadores regionales. ¿Democracia para unos y el garrote para otros?

Se tiene, además, la intención de impedir la participación en los próximos comicios generales de los partidos nuevos cuyos candidatos no se ajusten a reglas a imponer. Hay proyectos en ese sentido de Mauricio Mulder (Apra) y Richard Acuña (APP) y el misil apunta, que cabe duda, frenar la  postulación de Julo Guzmán, del Partido Morado, y de Verónika Mendoza, de Nuevo Perú. Eso lo tienen claro los peruanos.

El argumento –tan insostenible como en el caso anterior-  es que debe fortalecerse a los partidos para no tener improvisados que llegan sin experiencia y atentan contra la estabilidad institucional.  Todos sabemos que varios de los partidos ya conocidos viven crisis interna  y están embarrados por la sospecha de que sus campañas electorales fueron financiadas, en parte,  por dinero de la corrupción del caso Lava Jato.

La ciudadanía tiene claro que cada vez tiene un Congreso más vergonzoso que el anterior porque la calidad académica, ética y moral de muchos de sus miembros está lejos de obtener nota aprobatoria. Lo que se requiere de manera integral y urgente es una nueva ley de auténtica y profunda reforma que acabe con todo los vicios existentes, incluido declarar cómo se financian. No les conviene a los políticos. Pero, sí al Perú, y en eso debe pensarse.

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