Repudio por Asesinatos

Una ola de condena es la que ha causado el cruel, abominable y cobarde asesinato del equipo periodístico del diario El Comercio, de Ecuador. Los tres miembros del grupo destacado a cubrir información a la provincia de Esmeraldas, en la frontera con Colombia, fueron secuestrados y sus captores pedían canjearlos por la libertad de tres integrantes de las FARC disidentes que habían sido capturados por las autoridades ecuatorianas.

 El gobierno del presidente Lenin Moreno se negó a cualquier remota posibilidad de negociar con grupos terroristas y se mantuvo en la decisión de buscar la liberación de los secuestrados movilizando a las fuerzas policiales las fuerzas armadas como corresponde a un país donde impera el estado de derecho.

Mientras se realizaban los aprestos para la ceremonia inaugural de la VIII Cumbre de las Américas realizada en nuestro país, y habiéndose trasladado a Lima, el mandatario ecuatoriano tuvo que retornar de inmediato a Quito por la tragedia a la que se le había informado debía enfrentar. En las redes sociales circulaba que los periodistas habían sido asesinados y existían fotos como evidencias. 

La realidad era aterradora. La noticia fue confirmada y el mundo cayó en un estado de conmoción frente a lo absurdo y brutal de la acción consumada por los secuestradores privando de la vida a tres seres humanos por el solo delito de cumplir con su trabajo, su obligación y derecho de informar con la verdad. Implícitamente, se atentaba, también, contra el derecho ciudadano a contar con información fidedigna sobre hechos que le interesan. 

El periodista Javier Ortega, el fotógrafo Paúl Rivas y el conductor Efraín Segarra, las víctimas, fueron secuestrados el 26 de marzo en la zona de Mataje. Habían llegado a un territorio sumamente difícil alentados por su pasión de buscar la verdad sobre los efectos de la violencia desatada desde enero en esa área.

El triple crimen es atribuido al grupo armado Oliver Sinisterra, que comanda un siniestro personaje identificado como Walter Patricio Artízala Vernaza, alias "Guacho", antiguo miembro de las FARC. Este ecuatoriano dirige un grupo presuntamente ligado al narcotráfico y se ha instalado en esa frontera desde finales de enero instaurando un régimen de atentados que ha costado la vida a varios militares.

Estamos frente a un incidente muy grave que ha merecido censura mundial, y ha motivado a la solidaridad con la familia de los afectados. Hay de por medio graves atentados, no solo el que afecta a la vida de una persona, sino sus derechos fundamentales. Pero, a la vez se violan derechos ciudadanos de su libertad a ser informados. 

Estos son los riesgos que enfrentan quienes abrazamos esta difícil tarea.  Los periodistas peruanos sufrimos en carne propia la tragedia de los colegas ecuatorianos y nos sumamos a la exigencia de capturar a los criminales para hacerlos pagar por su cobardía.

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