Delincuentes Entre Funcionarios Públicos

Ya nada sorprende en el día a día, en el plano de la criminalidad organizada y/o la corrupción. Son fenómenos que se extienden peligrosamente cada día afectando a más instituciones en las cuales se debe tener a personas moral y éticamente intachables. Está ocurriendo lo contrario, cada vez con mayor incidencia en el Congreso, en los gobiernos locales y regionales y hasta en la Policía.

Del Congreso de la República son pocos los legisladores con calificación de virtudes. Allí hay una suerte de símiles de delincuentes de todo pelaje. Se sospecha de varios ellos por vinculación a minería ilegal, destrucción forestal y hasta a cárteles de la droga como en el caso de Edwin Vergara, exsocio de un colombiano que ha sido detenido por en el envío de droga al exterior. Vergara defiende su inocencia y anunció renunciará a sus derechos a fin de que se le investigue.

Otro congresista en la mira de la justicia es Moisés Mamani a quien el Ministerio Público le tiene abierta una investigación sobre presunto lavado de activos, es toda una joya por investigar por varios hechos denunciados respecto de su origen humilde y su meteórica conversión en millonario. 

A Yesenia Ponce se le ha agravado la situación pese al blindaje que ya le ha dado Fuerza Popular en la Comisión de Ética. Un nuevo informe periodístico reveló que los profesores no son tales,  se dedican a otros menesteres pero jamás han sido docentes. Y también la legisladora Lizbeth Robles, de los “Avengers” de Kenji Fujimori, acusada de recortar el pago de las remuneraciones de los trabajadores asignados a su despacho.

Tenemos varios alcaldes detenidos e investigados como jefes de bandas dedicadas al tráfico de terrenos, extorsiones y saqueo de sus municipalidades.

Para empeorar las cosas, ya casi a diario se interviene a policías en actividad como miembros de organizaciones criminales. Las escuelas policiales han sido infiltradas con jóvenes captados para llegar al corazón institucional y entorpecer el accionar del sistema de justicia.

Todo esto preocupa al país. Hay que reiterar reclamo porque los partidos políticos seleccionen bien a sus candidatos, no postulen a delincuentes camuflados de esforzadas y creativas emprendedoras o exitosos empresarios que nacieron de la nada y pasaron de humildes cachueleros a millonarios. Llegan a un partido como financistas, los postulan para ser autoridades, lo cual les resulta de maravillas porque alcanzan inmunidad blindándose así de la justicia. En ese sentido, cabe respaldar las propuestas legislativas destinadas a recortar el derecho a la inmunidad parlamentaria porque se ha convertido en impunidad. 

Ya sea en el Congreso o en la Policía, tiene que haber lineamientos severos para actuar sin demora y expulsar a quienes son delincuentes socavando la institucionalidad. No debe haber más medias tintas ni la política del blindaje a financistas de campaña o incondicionales de la mayoría congresal a cambio de su lealtad. Eso es jugar contra el Perú.

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