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Rechazo Total a la Violencia



La demanda de trabajo  es un problema real. No hay fuentes de trabajo, varias de las que existían se han cerrado. Muchas de las actividades manuales están siendo desplazadas por intervención mecanizada. Es lo que ocurre en el campo, concretamente, en la siembra de arroz. Varios de los procesos se realizan en forma mecánica, lo cual conlleva a generar desocupación.  Para el trasplante se traía grandes grupos de contrata los cuales eran disputados por los agricultores tratando de adelantar en sus cosechas. Eso conllevaba a una disputa por lograr prioridad e implicaba la necesidad de ofertar mejores salarios.

Mucha gente migra de la sierra a la costa en esta temporada con el atractivo del trabajo. Esa posibilidad ha decrecido. Las contratas del norte vienen en menor cantidad porque la agricultura de exportación requiere de obreros y la paga es también alta, además de otras condiciones que convienen al trabajador. Además de que ya no hay la demanda de antes en los campos de arroz.

Tenemos las obras de construcción civil que también generan fuerte ocupación de mano de obra. La demanda y la expectativa son mayores cuando se trata de proyectos cuyos costos son de varios millones de soles. Este es el caso de la edificación del local para el Hospital del Ministerio de Salud en Pacasmayo. Es una inversión de varias decenas de millones de soles. Desde el anuncio que la obra era inminente, ya los sindicatos de construcción civil diseñaban sus estrategias para presionar y reclamar cuotas de trabajo para sus afiliados.

Eso ha representado el enfrentamiento entre facciones sindicales. Esas disputas han devenido en luchas físicas definidas con armas de fuego. Hay crímenes conocidos que han sido ordenados por mafias para sacar de carrera a dirigentes que son considerados molestos a los intereses de determinados sindicatos.

Ese riesgo se avizoraba en Pacasmayo con la construcción del Hospital Minsa. Parece que el temor se ha disipado luego del auspicioso encuentro que han tenido los dirigentes sindicales con el representante de la empresa constructora y dirigentes de dos juntas vecinales. Ese encuentro se realizó con presencia de autoridades lo que debe ser una garantía y un compromiso de quienes intervinieron y tomaron acuerdos que deben ser cumplidos.

En buena hora que haya habido disposición de tomar acuerdos para una distribución equitativa de puestos de trabajo. Debe entenderse, con suficiente claridad, que eso significará respetar el derecho de la empresa contratista a evaluar y calificar al personal. No debe bastar que alguien diga soy operario, maestro o capataz para reclamar que se le contrate como tal.

Debe haber una exigente selección de personal cuidando de evitar la presencia de delincuentes que se han refugiado en algunos sindicatos para exigir el pago de cupos o de que se les pague salario sin trabajar. Eso no debe permitirse. Todos están comprometidos a que la obra se ejecute en paz sin atentar contra la empresa ni contra los dirigentes sindicales. Pacasmayo debe estar atento para que esto sea así.

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