Control en Negocios de Alimentos

Las autoridades deben prender sus alertas para emprender acciones de control sanitario en esta temporada de verano en la que suelen presentarse enfermedades gastrointestinales así como respiratorias y de otra naturaleza, por condiciones de sanitarias deficientes.

Una de las preocupaciones en esta época es el control en la conservación y preparación de alimentos, así como la comercialización. El interés no debe centrarse exclusivamente en el comercio ambulatorio sino también en los establecimientos comerciales formales, especializados en el rubro de alimentación.

¿Por qué es necesario el control? Es pertinente recordar que con la presencia del calor hay una mayor posibilidad de descomposición de determinados alimentos. Las frutas se remaduran, las carnes de todo tipo están más propensas a su desnaturalización cuánto más tiempo estén expuestas en los locales de venta. Conocido es que esta venta se hace sin tener las carnes en congeladoras o máquinas adecuadas para su buena conservación.

Otro aspecto a tomar en cuenta es las condiciones en que funcionan no solo los puestos de ambulantes sino los comercios formales, en la preparación de las comidas. En operativos anteriores se han descubierto desagradables sorpresas inclusive en negocios con alta reputación. Las inspecciones revelaban las condiciones penosas en que funcionan las cocinerías en las que prima la falta de higiene.

En cuanto al personal se hace indispensable velar para que trabajen con los uniformes reglamentarios que brindan ciertas garantías al consumidor. Hay indumentaria apropiada para el personal de cocinería, como la hay también para quienes conducen puestos ambulatorios dedicados a la comercialización de alimentos y bebidas, y debe obligarse a su uso. Todos ellos deben cumplir con reglas que están establecidas pero que no se cumplen. Anualmente, en esta época se suele desempolvar los manuales que existen sobre la materia y se descubre que no se acatan.

Los restaurantes y afines deben garantizar servicios higiénicos ubicados en espacios adecuados no cercanos a la cocinería ni a las mesas de atención al público. Esos servicios deben cumplir con normas respecto a garantizar agua y disponer de lo elemental. Es considerablemente alto el número de negocios que no cuentan con servicios higiénicos adecuados y estos despiden mal olor que, en ocasiones, se expande en parte del establecimiento.

Todas estas consideraciones, y otras, hacen obligatorio el emprendimiento de acciones de control sanitario constante para brindar seguridad a los usuarios. Hay centros de venta de comidas que guardan los alimentos sin las garantías convenientes y los comensales terminan en un consultorio médico o en un establecimiento de salud para su tratamiento.  Por eso es necesario recordar la necesidad de estos operativos pero que no resulten solo acciones educativas con cargo a posterior aplicación de sanciones. Las multas deben imponerse de inmediato – y garantizar que se paguen- pues las normas existen desde hace mucho tiempo siendo absurdo conceder plazos para que cumplan con reglamentos que deben ser acatados por seguridad de la salud de las personas a las cuales se les deben asegurar servicios de buena calidad.

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