Fundamentos de una Vacancia

Hoy, el Congreso de la República debe definir la suerte del presidente Pedro Pablo Kuczynski contra quien se ha aprobado admitir a debate solicitud de vacancia por supuesta “incapacidad moral permanente”. Es una acusación grave que, lógicamente, debe probarse. De lo que se conoce hasta ahora, la supuesta “incapacidad moral” es porque el primer mandatario le ha mentido al Congreso, y por consiguiente al país.

Por lo menos hasta hoy, no hay acusación de que Odebrecht, la empresa brasileña acusada de corrupción, haya sobornado al presidente Kuczynski o le haya financiado la campaña electoral. La tipificación de la supuesta “incapacidad moral permanente” se basa en que mintió.

Partiendo de ese hecho, cabe debatir si una o más mentiras son suficientes para vacar a un mandatario. Una acusación basada en una sustentación tan gaseosa da que pensar. Eso debe mover a una reflexión profunda por parte de quienes tendrán, hoy día, la grave responsabilidad de convertirse en jueces en un proceso sumamente delicado.

De ser la mentira el núcleo de la condición de ¨incapacidad  moral permanente¨ de una persona, habría que comenzar a confeccionar una lista de los políticos y la relación de las mentiras que el país les conoce. Y si las mentiras se convierten en suficiente causal de vacancia, tendría que presentarse la misma solicitud contra muchos congresistas que han mentido en sus hojas de vida. También contra quienes tienen una conducta reprochable en el ejercicio del mandato buscando influenciar en la decisión de algunas autoridades.

Hoy, el país asistirá a un espectáculo inverosímil. Presenciaremos como juzgadores a muchos parlamentarios que están para ser juzgados en  la justicia ordinaria por haber obtenido títulos profesionales en forma fraudulenta, otros u otras que se convirtieron en extorsionadores a través de la labor que cumplían, una de ellas haciendo periodismo en su tierra natal, y que cobraba para encubrir a los corruptos. Y esa persona, como otras que han obtenido título profesional fraguando documentos, estarán convertidos hoy, en implacables jueces cuando por sus reprochables conductas deberían estar en el banquillo de los acusados y luego tras las rejas.

La situación del presidente Kuczynski es bien complicada. Si bien se pueden entender sus razones, no tiene el don de la oratoria ni la claridad de la palabra para explicar y hacerse entender. Eso es fundamental en política. Por eso es importante que el debate que haya hoy después de escucharlo, se concentre en hechos y no en rumores. Penosamente, en las últimas horas se han escuchado cosas disparatadas como la declaración de Daniel Salaverry de que el expremier Fernando Zavala estaría tratando de “comprar” votos a favor del primer mandatario. Y cuando se le ha preguntado atribuyó la presunta investigación de un medio, cuyo director lo ha desmentido respondiendo que una declaración de la congresista Yeny Vilcatoma, y no obedece a ninguna investigación.

A  esas situaciones –y muchas más- hemos llegado, lo que revela un revuelo y confusión cuando lo que se requiere en esta hora es ecuanimidad y ponderación. Ya hay juicios adelantados de que el presidente será vacado de todos modos. Si eso ocurre que sea producto de un debate basado en la discusión de pruebas concretas, y no simples rumores. Estamos frente a una situación muy difícil y los ojos de todo el mundo están sobre nuestro país, a ver cómo salimos del momento.

Debe haber mucho tino y responsabilidad en el Congreso a la hora de evaluar y votar. Que se vote por convicción y no por simple consigna o “al fardo” como se dice porque así lo aprobó la mayoría de una bancada. Roguemos a Dios que haya reflexión a la hora de votar y se haga de manera consciente y responsable.

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