Peligro por Pirotécnicos

Pirotecnicos By Andina

Fuente: Andina

En varios lugares del país han ocurrido incendios originados por la explosión de pirotécnicos en fábricas clandestinas. Pese a los riesgos que representa esa ocupación, hay quienes insisten en su práctica. Debe entenderse que esta labor debe realizarse bajo estrictos parámetros de seguridad para cautelar vidas humanas, además de velar por el patrimonio económico de familias.

De nada sirve instalar una industria clandestina cuando se tiene alto riesgo de perder todo. Eso es lo que ha ocurrido en siniestros que se han reportado en los últimos días, en varios puntos del territorio nacional. Se exponen al peligro los propios fabricantes, como exponen a sus vecinos con esos talleres informales. Eso lo hemos vivido en nuestras provincias, en más de una ocasión y, en algunas ocasiones, hasta con la pérdida de vidas humanas.

Los operativos contra esos negocios informales se realizan con particular interés en estas fiestas de fin de año. Pero, los talleres funcionan a lo largo de los 12 meses porque hay una demanda permanente con ocasión de la celebración de diversas festividades o eventos en los cuales es tradicional la quema de avellanas, bombardas, etc. Muchas de estas son auspiciadas por los propios gobiernos municipales.

Hay todo un reglamento que norma la elaboración de estos productos. No se cumple. Los que incursionan en este campo, prefieren saltar la instancia de la autoridad, e instalarse de manera informal a sabiendas que exponen sus vidas, y las de sus familias. Esto porque los talleres funcionan dentro de las mismas viviendas, sin garantías mínimas para tan peligrosa labor.

En San Pedro de Lloc, Guadalupe y Chepén han ocurrido, en diferentes tiempos, explosiones en los talleres de productos pirotécnicos. Pasado el tiempo y repuestos de las lesiones o de las pérdidas, han vuelto a lo mismo. Por eso hay vecinos que alzan sus voces de preocupación y demandan que se actúe en forma preventiva para evitar nuevas desgracias.

No existe una permanente labor de fiscalización sobre la actividad. La quema de castillos de fuegos artificiales es algo tradicional en nuestros pueblos. Eso no está mal, forma parte de nuestros modos de vida. Hay quienes disfrutan del espectáculo sin importar el lugar donde se realizan. Allí está parte del problema, pues las autoridades programan la quema de castillos en las plazas principales y en áreas donde abundan los cables eléctricos. No se miden los riesgos, nadie se pronuncia, los órganos de Defensa Civil parecen pintados porque guardan silencio en vez de advertir sobre los peligros.

No hay preocupación por verificar si los fabricantes cumplen con los reglamentos que regula su actividad, no importa la procedencia de los productos. Recién cuando ocurre una nueva desgracia, las autoridades reaccionan y recuerdan sus obligaciones. Las cumplen por presión y para tener un efecto mediático. No se debe seguir viviendo así, en medio de la informalidad y el peligro. Debe actuarse con interés por la vida y el patrimonio. Otro problema asociado es la comercialización de productos pirotécnicos que cada año dejan víctimas entre adultos y niños. La informalidad y transgresión de la ley es igual de alarmante. 

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