Sin Reconstrucción y Sin Cambios

Rio

Río Jequetepeque en sector Puente Olivares, distrito San José.

Fuente: UNDiario/Ultimas Noticias Diario

Hay razones para preocuparse por la suerte de los proyectos destinados a atender los daños causados por el Niño Costero en el Valle Jequetepeque. Lo que se tiene solamente son referencias, no tenemos datos concretos que nos permitan afirmar qué  obras están consideradas y cuáles no. Es lo que tanto se discute por la Quebrada Cupisnique, en la provincia de Pacasmayo; y, por el cauce del río Chamán, en la provincia de Pacasmayo. Deberíamos agregar lo de las quebradas de la zona de Tembladera que tienen tanta relación con nuestro Valle y con nuestra realidad.

Entendemos la preocupación de los alcaldes por tratar de calmar a los reclamos ciudadanos y afirmar que todo está garantizado. Pero una cosa es lo que las autoridades locales nos dicen, y otra a la que se refieren los responsables del manejo de la Autoridad para la Reconstrucción Con Cambios (ARCC). Dicen que del dicho al hecho hay mucho trecho y esa es una verdad concluyente. Se reitera que lo de la Quebrada Cupisnique ya no es problema, que está aceptada. Sin embargo, se ha insistido en invitar a las autoridades respectivas para que comprueben la realidad, y han terminado admitiendo el peligro. Pero, inicialmente reconocieron no estaba incluida.

Si ya está considerada, igual que en el caso de Chamán, en Chepén, se debe informar a cuánta asciende la partida presupuestal para cada caso y en qué consisten los proyectos. Eso es necesario porque muchas veces los estudios pecan de tecnicismos y obvian la realidad que la conocen los propios pobladores y es necesario tomarlas en cuenta para obtener mejores resultados.

En el Plan Integral de Reconstrucción Con Cambios se indica que las intervenciones “estarán orientadas a rehabilitar y reconstruir la infraestructura dañada por el Fenómeno El Niño Costero, con un componente de cambio, y a realizar obras y actividades de prevención de inundaciones fluviales, pluviales y de movimientos de masas, junto con planes de desarrollo urbano. El conjunto de estas intervenciones sumado al componente de fortalecimiento de capacidades institucionales requerirá de una inversión de 23,338 millones de soles. De este total, el 75% se orientará a obras de reconstrucción con cambios de la infraestructura afectada, mientras que el 23% se destinará a obras de prevención. El 2% restante se destinará a mejorar las capacidades de gestión de las principales unidades ejecutoras del PIRCC”.

La cifra asignada es altísima, acorde con la magnitud de los perjuicios causados por el fenómeno. Sería importante que las municipalidades, por ejemplo, informen cuál es la magnitud de los daños económicos en cada una de sus jurisdicciones. Tanto en Pacasmayo como en Chepén, a nivel provincias, las pérdidas son cuantiosas en el ramo de la agricultura tecnificada y la industria avícola. Suponemos que las áreas de Desarrollo Económico de las municipalidades provinciales respectivas han hecho una recopilación de esa información para poder sustentar los requerimientos.

Sin pretender alargar el tiempo reclamando explicaciones, creemos que es indispensable precisar cuáles son los proyectos ya aprobados e incorporados en el presupuesto. Eso serviría para tener seguridad de que no se nos está dejando de lado.

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