Damnificados Sin Atención

Carpas damnificados 5

La suerte de los damnificados del Niño Costero 2017 parece estar a la deriva. El problema es por lo que es un  virtual censurable “peloteo” porque se les dice una cosa, y en otro lado les dicen otra. Hay una confusión que es bueno se esclarezca de una vez por todas, diciendo la verdad por dolorosa que sea para los afectados. Eso debe hacerse en reunión en la que estén presentes todos los actores comprometidos, es decir Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, Ministerio de Vivienda, Gobierno Regional y el correspondiente Gobierno Local.

En el caso de San Pedro de Lloc se les había dicho que maquinaria del Ministerio de Vivienda haría el trabajo de nivelación del terreno donde se instalarían los módulos. Ahora se les ha dicho que esa tarea corresponde al Gobierno Provincial, y en este les habrían dicho que deben hacerlo los propios moradores para lo cual deberían alquilar la maquinaria. Lo único que se está haciendo es crear caldos de cultivo para mayores protestas. Sin más demora debe promoverse una reunión en la que se aclaren todas las dudas y se les diga con franqueza cómo se va a obrar para la instalación de módulos temporales de vivienda y la posterior edificación de las casas.

En cuanto a la instalación de módulos prefabricados está claro que la competencia es de las municipalidades en cuanto a la nivelación del terreno. Sin embargo, en estas instancias se pretendería trasladar esa responsabilidad a los interesados, es decir los damnificados. Habría que preguntarse de dónde van a sacar dinero esas familias para alquilar la maquinaria que haga la nivelación. Ese es un trabajo imposible de que los moradores la hagan a puro pulso. Requieren maquinaria.

Las municipalidades disponen de equipos para esa labor, y en todo caso de no contar con lo suficiente deben establecer alianzas para intercambiar esos servicios a favor de las familias humildes afectadas por las lluvias. Suponemos que así lo entenderán en los gobiernos locales. Sin embargo, nos quedan dudas como, por ejemplo, si los módulos temporales se instalarán dónde estaban las casas destruidas y dónde se construirán las nuevas viviendas.

Está claro que no se permitirá nuevas construcciones en zonas de riesgo. Esto es así, y es lógico pero hay que enfatizarlo con franqueza para no alentar falsas esperanzas. Si es que las edificaciones serán en las antiguas ubicaciones, ¿dónde se instalarán los módulos?.

En cuanto a la atención a la quebrada Cupisnique es otra historia. Lo cierto es que no estaría todavía el presupuesto, pese a que ya se admitió la necesidad de atenderla. Por lo tanto todavía  está en el aire, aunque se ha asegurado que la obra de todos modos va. Debe definirse sin mayor demora.

El “peloteo” de responsabilidades debe acabar diciendo las cosas claras a los damnificados tanto de la provincia de Pacasmayo como a los de Chepén. No alentemos esperanzas imposibles. El reclamo y la protesta pueden ser justas, pero tiene que haber un nivel de comprensión para entender que no se puede insistir en construir en zonas vulnerables porque se corre el riesgo de nuevas desgracias. La clase de fenómenos naturales que nos afectan serán más recurrentes, según lo vaticinado por los científicos. Entonces no insistamos en lo que devendría en irresponsable.

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