Injusticia con Damnificados

Carpas damnificados 2

Es una injusticia tremenda producto de irresponsabilidad, negligencia e insensibilidad. No es posible que hasta ahora no se resuelva el problema de vivienda de las familias damnificadas por el Niño Costero 2017. No reclamamos por la construcción de las nuevas casas, sino por la instalación de los módulos pre fabricados que desde hace varias semanas fueron trasladados a San Pedro de Lloc y Chepén y no hay cuando se instalen y se entreguen.

Las familias afectadas reclaman y protestan con toda razón. No es posible permanecer en silencio ante tremenda injusticia y negligencia. Se tiene la estructura, lo único que resta es armarla, instalarla y entregarla a los beneficiarios. No es posible que habiendo superado una etapa difícil como es la fabricación de los módulos, las cosas se entrampen en lo que resulta más fácil. Enerva más el sentimiento de indignación la forma grosera como se juega con los afectados y con la comunidad, pues primero se dijo que ya estaba el personal capacitado para el armado, y después se dice que está siendo capacitado.

Aquí hay un peloteo irresponsable en el que todos los sectores de gobierno tienen culpa, desde las instancias locales pasando por la regional y yendo a la nacional. Lo mínimo que debería existir es coordinación para que no se juegue con la necesidad de las familias que perdieron sus causas durante el fenómeno pluvial del mes de marzo. Las familias afectadas se encuentran desde entonces viviendo en descampados guarecidos en mantas, cartones o triplay armados a modo de casas tratando de protegerse del sol, del viento y de la tierra. Es imposible porque se trata de materiales deleznables que no ofrecen ninguna seguridad, precisamente porque se deterioran rápidamente.

Las lluvias han vuelto, y aun cuando podría tratarse de un fenómeno estacional, mantienen en vilo a la población que todavía vive con el pánico que se puedan repetir con la intensidad de las de comienzo de este año. Hay que ponerse en el sitio de los damnificados para comprender su reclamo, su protesta y su ira. Una cosa es vivir el drama, otra presenciarlo, y otra narrarlo. El solo hecho de ser testigos del drama llama a solidarizarse con esa gente porque comprobamos la angustia que pasan y el dolor por no poder dar condiciones mínimas de vida a sus seres queridos. Eso debe empujar a las autoridades a insistir en gestiones presionando para que el problema se atienda cuanto antes. En eso no debe haber tregua.

Ya han pasado muchos meses con un drama que debió resolverse pronto. No debe prolongarse más el sufrimiento al que se tiene sometido a esas familias en las provincias de Pacasmayo y Chepén. Reclamamos por todas ellas. Nos unimos a la protesta de todos los damnificados. Insistimos en presionar para que se atienda la ejecución de trabajos de prevención en las dos circunscripciones territoriales provinciales en las cuales se ha confirmado la existencia de puntos vulnerables que pueden causar nuevas desgracias.

En la instancia superior, es decir en la Autoridad para la Reconstrucción con Cambios, debe entenderse e informarse claramente a qué se debe la demora. Debe precisarse cuál es la responsabilidad de las municipalidades en que han cumplido, qué han omitido y cuáles son las causas de la demora.

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