Corrupción en Bandas y Desde Municipalidades

Traicion Cutra Y Vacancia Chilingano

Nos equivocamos cuando pensamos que ya no había algo que pudiese sorprendernos en lo que es la corrupción. Ya se conocía que el flagelo estaba afectando literalmente a casi toda la actividad  pública y privada del país. Casi no tenemos espacio alguno en el que pueda decirse categóricamente que contamos con reserva moral. Debe haber. Es cierto, pero los dedos de una mano sobran. No compartimos las declaraciones del   presidente del Poder Judicial , Duberlí Rodríguez Tineo,  quien ha declarado que la iglesia es la única reserva moral que nos queda. No es así. En las iglesias –sea la católica o las protestantes- se tiene curas y pastores violadores, estafadores y autores de otros delitos.

Ayer, la noticia sobre la prisión preventiva para cuatro altos ejecutivos de empresas de la construcción quedó desplazada de los espacios noticiosos y en las redes sociales. Había una razón. En la madrugada, el Ministerio Público y la Policía habían realizado megaoperativo para desbaratar una organización criminal que operaba desde la Municipalidad de Villa María del Triunfo, en la región de Lima.

Una jueza había dictado orden de allanamiento y detención preventiva de diez personas entre ellas de Fortunato Chilingano Villanueva, hermano del alcalde Ángel Ignacio Chilingano Villanueva a quien también se tiene en investigación por presuntamente integrar la red criminal. El burgomaestre salió en la tarde a desmentir que integrase dicha organización así como a defender su gobierno negando lo afirmado por voceros del gobierno.

Lo que esta vez sorprendía era que los intervenidos eran funcionarios de esa Municipalidad. Los trabajadores antiguos declararon que los intervenidos son en su mayoría empleados de confianza que ingresaron con el alcalde, en lo que constituye una mala práctica de todos los nuevos. 

Chilingano Villanueva, según ha declarado el ministro del Interior Carlos Basombrío, asumió la alcaldía luego de promover la vacancia del titular en un proceso ante la justicia electoral del que se sospecha hubo algo turbio.

La organización criminal Los topos de Lima Sur se había instalado en el predio municipal. Desde allí operaba extorsionando y coimeando a los propietarios de colegios, discotecas, empresas de transporte, mercados, cementerio, etc. Era suficiente que la oficina de Fiscalización detectase o inventase una falta para sancionar o presionar para que se pague coima y dejarla funcionar, según se ha informado.

Antes se hablaba de bandas que operan en las municipalidades. Las presunciones quedaron cortas porque esta vez estaríamos ante todo un aparato engarzado en las diferentes áreas para poder articular su accionar delictivo. Esto es grave y debe investigarse a fondo.

No todos los funcionarios de confianza son corruptos, tampoco todos los alcaldes que llegan con un equipo de esos funcionarios están en la misma categoría. Pero, es señal de que hay razones para sospechar que se obra deliberadamente con intenciones ilegales. Algo debe hacerse para frenar la corrupción antes que erosione totalmente los cimientos de la sociedad peruana. Hay algunos cambios positivos. Hay que reclamar, y apoyar, que se profundicen. Ese debe ser el compromiso nacional. 

Prensa

Sobre el autor

Prensa

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a prensa@undiario.pe y síguenos en @UNDiario