Después de las Fiestas

Malecon Pacasmayo

Acabamos de celebrar el 196 aniversario de la Independencia del Perú con los homenajes que tradicionalmente seguimos, y que suelen concentrar responsabilidad en los niños y adolescentes de nuestras instituciones educativas, desde las concurridas noches patrióticas hasta las ceremonias cívicas de homenaje que se celebran desde antes del 28 de julio y los desfiles.  A estos actos se suman algunos otros, que parten de iniciativas institucionales privadas.

 

Los esfuerzos de algunos ciudadanos y representantes de instituciones públicas que participan  en los comités de Fiestas Patrias no siempre encuentran eco ni apoyo en otras organizaciones, pese a lo cual es necesario insistir en renovar y revalorar estas celebraciones, en función de su significado y de cuál es la finalidad de la celebración.

 

Si lo que se busca es promover valores como la ciudadanía, la democracia, la justicia, la equidad, la libertad y el amor por la patria, en función de la fecha que se recuerda, es importante convocar la opinión de nuestros niños y adolescentes respecto a cómo sienten, viven, observan estos valores en nuestra sociedad. Y mejor aún, cómo deberíamos vivirlos. Seguramente que se hallarían novedosas y trascendentes sugerencias y renovados entusiasmos, que deberían sumarse a esos comités celebratorios que se forman días antes del 28 de julio.

 

Lamentablemente nuestra tradición sigue marcada por el vistoso acto que representa en Lima la llamada Gran parada y Desfile militar, un desfile que es competencia de los miembros de nuestras Fuerzas Armadas. Sin embargo, en provincias, se insiste en replicar el desfile de “batallones” escolares como acto principal y central, olvidando otras acciones artístico culturales que mucho bien harían en la construcción de ciudadanía.

 

Por qué no institucionalizar competencias deportivas, o actividades recreativas, festivales de música, de danzas, de comidas; encuentros de creación literaria, o acciones de proyección social y de servicio a la comunidad. Algunos buenos ejemplos se tienen, que deben ser rescatados y promovidos para que se extiendan, como los concursos y actividades académicas que los colegios programan en sus aniversarios institucionales.

 

Alentar la construcción de nuestra identidad, el amor por la patria, la integración local y regional, entre otros, requiere la participación colectiva y comprometida de todos y durante todo el tiempo. Los logros deben expresarse en fechas especiales como la del aniversario de la Independencia Nacional. Por qué no empezar a trabajar desde ahora para que las fiestas patrias sean unas fechas memorables.

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