¿Y Dónde Está Senasa?

El Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) tiene una gran responsabilidad respecto a las condiciones en que están operando los camales municipales del valle Jequetepeque, algunos en condiciones deplorables, sin higiene y sin garantía de control sobre los animales que se sacrifican y luego se comercializan en los mercados de la zona.

El problema -como todos los que aquejan a nuestras comunidades- no es nuevo, se arrastra gracias a la inacción e irresponsabilidad de nuestros gobiernos municipales y la pasividad de los actores civiles e institucionales, que no encuentran canales para participar, ejercer control, ni fiscalizar a sus gobernantes ni a sus instituciones públicas.

El asunto ha sido puesto nuevamente en agenda gracias a la intervención de la subprefectura del distrito de Pacasmayo, que en dos intervenciones, una en febrero y la otra en abril, con dos subprefectos distintos, ha constatado las condiciones en que opera el camal municipal de Pacasmayo: sin higiene, con presencia de roedores, sin control de médico veterinario y con el sacrificio de animales enfermos.

La situación no es mejor en San Pedro de Lloc, donde la subprectura provincial también intervino meses atrás constatando condiciones deplorables que ponen en riesgo la salud pública y constituyen una omisión a sus funciones. 

Lo grave es que a pesar de los controles que se han realizado, los gobiernos municipales siguen infringiendo normas vigentes como el Reglamento Sanitario del Faenado de Animales de Abasto.
Las exigencias mínimas son claras, como por ejemplo que los animales ingresen con sus certificados sanitarios; que el camal cuente con autorización del Senasa, que haya presencia de médico veterinario, que se garantice servicio de agua potable y tratamiento de desagües.
Ya ni siquiera se les puede pedir que los camales cuenten con un programa para mitigar daños ambientales, porque lo básico no lo pueden cumplir.

Es hora que los gobernantes establezcan metas y acciones que deben cumplir sus funcionarios de confianza. Pero son los gobiernos los que marcan las prioridades conforme a los compromisos que se han asumido y conforme a los problemas que se enfrentan. No se puede seguir de tumbo en tumbo, resolviendo crisis conforme se presentan, sin planificación, sin prevención. Y esto es algo que se repite en cada sector de gobierno de las ciudades.

Se requiere urgentemente la intervención del Senasa para que los municipios cumplan con las normas vigentes que además buscan garantizar la salud de las personas y la salud ambiental.  

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