Y Ahora Qué: Liderazgo Para La Reconstrucción

La situación de las familias damnificadas que lo han perdido todo no puede permanecer a la deriva. Se requiere un liderazgo auténtico que sea capaz de convencer que la permanencia en los arenales, como ocurre en San Pedro de Lloc, acarrea peligros para la vida y la seguridad de las personas, especialmente niños, mujeres embarazadas y ancianos. 
Quién asumirá ese rol. Quién será el líder que se sentará a dialogar con estas familias que no solo han perdido su vivienda, sino que tienen temor, desesperanza y mucho que reprochar. Quién será el líder que asumirá el pasivo de las responsabilidades del gobierno; y tendrá valor para recomendar lo que los técnicos determinen, probablemente una reubicación.
Se tiene que planear ya la reconstrucción de los asentamientos humanos afectados en el valle del Jequetepeque.

El gobierno central acaba de ser claro en anunciar que se otorgarán facilidades y bonos para la reconstrucción de las viviendas afectadas, y destruidas. Pero no se otorgará dinero para viviendas ubicadas en zonas de alto riesgo, o donde no se pueda mitigar el riesgo.  
El gobierno, a través del ministro Edmer Trujillo, ha recordado además que los responsables de la planificación de las ciudades son los alcaldes. Y así lo ha dicho Trujillo:
"Si vemos lo que está sucediendo es porque las autoridades ediles no cumplieron su tarea y no podemos seguir en esa misma línea".

Los alcaldes que tienen en este 2017 su tercer año de gobierno podrán excusarse de que enfrentan muchos problemas y no cuentan con algunos documentos de gestión. O podrán mostrar las obras de prevención que realizaron y tratar de probar que la naturaleza desbordó todos los esfuerzos que hicieron en obras de prevención y gestión.
Pero qué pasa con los municipios que sí tienen Planes de Acondicionamiento Territorial (PAT), que datan del año 2010. Y que es más, terminaron gestándose bajo su propia responsabilidad.  Todas las municipalidades del valle Jequetepeque participaron de un proyecto que no fue gratuito, y que consistía en elaborar los famosos PAT con consultorías y talleres, desde el año 2009. Qué fue de la implementación de esos documentos. 

Es hora de desempolvar los PAT, así como los Plandes de Desarrollo Concertados, convocar a las instituciones de profesionales de la zona para abrir la capacidad de diagnóstico. Se va a tener que determinar si las zonas afectadas por desborde de ríos y quebradas o por lluvias, son zonas con riesgo mitigable o son zonas de alto riesgo. 
Y no pueden, señores alcaldes -por politiquería- condenar a nuestros ciudadanos a los efectos de un nuevo Niño, que los volverá a afectar dentro de 15 o 20 años. Les toca asumir la responsabilidad de gobernantes y líderes, y -con sustento técnico- esclarecer si la reconstrucción implicará una reubicación de familias y centros poblados. Basta de defender lo indefendible, quienes no respondieron a tiempo en la prevención, o en la emergencia, sean capaces de asumir lo que les corresponde ahora en la reconstrucción. Lo peor no ha pasado. 

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