Proteger Vida de Damnificados y Afectados

Prevenir mayores daños por nuevas y sucesivas avenidas de agua es indispensable incluso en estos momentos de emergencia. En el valle Jequetepeque se han activado numerosas quebradas y se han producido torrenciales lluvias que han causado cuantiosos daños en la provincia de Pacasmayo, especialmente en asentamientos humanos de San Pedro de Lloc; Ciudad de Dios, Limoncarro, Pakatnamú en Guadalupe; Pueblo Nuevo y Santa María en San José, y en Jequetepeque; y en la provincia de Chepén, donde ha resultado afectado el propio distrito y el distrito de Pacanga.

Por ello es obligatorio que ante los anuncios de que el fenómeno climático de El Niño Costero continuará hasta abril, se consideren -además de la respuesta de emergencia- acciones para proteger la vida de quienes han perdido sus viviendas.
Los damnificados no solo deben recibir una carpa, sino que se les debe asignar un lugar seguro donde pernoctar y vivir en tanto llega la reconstrucción. No se pueden exponer vidas permitiendo que las personas se asienten cerca de donde estuvo su vivienda, hoy derruida. 

Es el momento para que junto con la ayuda alimentaria y material, se despliegue el respaldo psicológico y la orientación para crear conciencia respecto dónde no se debe construir; para insistir en que los cauces de los ríos y los cauces de las quebradas no deben ser invadidos, y deben mantenerse libres, y fomentar que todos los vecinos protejan y defiendan esas zonas para el bienestar común.

Otras formas de evitar mayores daños es mantener monitoreo permanente de las quebradas y ríos principales, diseñar trabajos de emergencia en los que ya se debería estar trabajando; o supervisando si fuera el caso.

Los alcaldes tienen que recordar que representan a su ciudad, que tienen el encargo de velar y proteger el bienestar de los pueblos que representan y no pueden permanecer ausentes a lo que haga el sector salud, el sector educación o el sector agricultura. Por el contrario, corresponde a los alcaldes ser los ejes integradores de cada uno de estos sectores. Tendrían que estar informados -por ejemplo- de las medidas que están tomando las empresas concesionarias de las carreteras que cruzan su jurisdicción. El hecho de que sea una vía nacional no los exime de la responsabilidad de conocer qué trabajos se realizan, ni de exigir que se apuren obras urgentes para restauración del tránsito vehicular.
No es hora de dudas, ni de ausencias, se les exige liderazgo, firmeza, y la toma de decisiones en la hora de la emergencia.

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