Dónde Quedó la Prevención

Nuevamente nuestro país es víctima de los desastres naturales. Veamos cómo las consecuencias se agravan por la falta de prevención conjunta y el incumplimiento de las normas. Una irresponsabilidad que nos cuesta vidas y duele.

Cuántas casas construidas en quebradas han sido arrasadas por huaycos en la zona central de nuestro país. El propio presidente Humala ha invocado que los pobladores no construyan donde no está permitido. Pero corresponde preguntar ¿Y dónde está la autoridad? ¿Por qué se permite ese desorden del vecino que se instala donde puede?

Aquí nomás. No son pocos los que han sembrado en el lecho del río, es decir por donde las aguas discurrirán obligadamente cuando haya crecidas. En pleno lecho, allí mismo, hay cultivos y lo hemos visto en el Chamán en la zona de la provincia de Pacasmayo y en el Jequetepeque en la zona de la provincia de Pacasmayo. En las narices de todos. Y ahora pues, a llorar al río.

Se llega a la irresponsabilidad de construir casas prácticamente pegadas a la margen del río. En algunos casos dificultan las obras que deben realizarse y en otros, cuando el río crezca ganará espacio hacia esas viviendas, y obviamente resultarán perjudicados. A menos que nos guste recibir con palo, no se entiende ese gusto de abrazarse al peligro. Dónde está la cultura preventiva. Dónde está la elemental condición de poner el pellejo a salvo.

Esa es solamente una parte de la historia. La otra tiene que ver directamente con nuestros gobernantes y las tareas que les competen, como responsables de las ciudades.

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Ilustración Jun Luo

Nuestros gobernantes se han acostumbrado a cumplir con las formalidades y salvar los plazos como quien da examen para no jalar. Pero nada más. No destacan, no brillan por su iniciativa, ni siquiera por hacer cumplir las leyes. Vean sino cómo persisten las invasiones en terrenos municipales. Cuántas de esas ocupaciones precarias, si es que caen lluvias fuertes, terminarán en el suelo y los ocupantes serán nuevos damnificados, sin contar el riesgo al que se expone las vidas de niños y adultos.

Los gobernantes pasan los controles raspando porque con el pretexto de que tienen mucho qué hacer, suelen copiarse programas, planes y hasta proyectos. Los presentan medio 'chancados', con copy-paste y listo. Se creen que cumplieron las exigencias y los plazos del Ejecutivo, el cual trata de ajustarles las tuercas a través de las partidas o presupuestos. Hasta se les condicionan las partidas de acuerdo a logros o avances en las gestiones municipales, pero incluso así sacan la vuelta.

Es hora señores alcaldes que muestren los planes preventivos que tienen. Informen cuáles son los peligros que nos acechan ante la presencia del caprichoso Niño. Indiquen las zonas de riesgo y qué se debe hacer. Y ya dejen la cantaleta de excusarse con que son nuevos. Si el anterior hizo nada o hizo mal, toca que denuncien en fiscalía, en Contraloría y se aseguren de seguir el caso. Los ciudadanos necesitan que se pongan a trabajar ya para que los damnificados sean los menos posible en el Valle. Y a los ciudadanos toca dejar ya esa pasividad; a participar, a involucrarse, a informarse y a vigilar.

Las consecuencias de lo que nuestros gobernantes no hacen o hacen mal (gracias a los 'diezmos' y nuestra inacción), las pagamos todos. Todos.

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