Los Carnavales Llegaron... ¡Cuidado!

Los Carnavales Llegaron... ¡Cuidado!

Ilustración por Jun Luo para UNDiario

Febrero es mes de carnavales. Tenemos muchachos sueltos en plaza haciendo de las suyas, abusando de la paciencia y el estado de indefensión de niñas y jovencitas que son enviadas por sus papis a aprovechar las vacaciones. Pero eso no viene con esos mozalbetes que se dedican a correrlas, lanzarles globos, arrojarles baldes con agua.

No solo eso, hay algunos abusivos que embadurnan los rostros de sus víctimas con betún o sustancias tóxicas, las agreden pretexto del juego de carnaval algunos con malos instintos, de hacer tocamientos indebidos. Es una suma de arbitrariedades que no deben consentirse. Al final, ese supuesto "juego" de carnavales resulta un pretexto para desarrollar acciones detestables por jovenzuelos que deberían ser corregidos por sus padres.

Alguien debe hacer algo por esas niñas y por las adolescentes que salen a las calles por la necesidad de estudiar y aprovechar bien sus vacaciones. Pero se encuentran con vándalos presas de malos instintos. No todos, porque hay quienes lo hacen solamente en plan de diversión. Lamentablemente son los menos.

Los papis deben llamar la atención a sus hijos y educarlos, enseñarles a respetar a los demás. En este caso particular a las menores que tienen derecho a caminar libremente, y sin amenazas, por las calles de su ciudad. No deberían encontrarse con indeseables que arrojan agua con anilinas o sustancias sucias dañando las pertenencias de las menores. Eso tiene que frenarse.

Corresponde a los papás llamar la atención a sus hijos y educarlos para que se acostumbren a respetar los derechos de los demás.

Depende mucho de los padres de familia. Aunque también es su deber estar atentos de estos hechos; no se puede reclamar de todo a la Policía. Corresponde a los papás llamar la atención a sus hijos y educarlos para que se acostumbren a respetar los derechos de los demás. A esos menores no les gustaría que otros grandazos los cojan y les embarren los rostros con pintura, o que les revienten huevos güeros en la cabeza, o que pretexto de jugar, los golpeen con medias llenas de yeso o sustancias nocivas que emplean como si fuese talco. Tampoco les gustaría verse corriendo desesperados para tratar de salvarse de la agresión de los más fuertes. Así que no hagan a las jovencitas lo que no les gustaría que les hagan a ellos. ¿Estamos?

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