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Extradición de Martín Belaunde

La Sala Penal Permanente, de la Corte Suprema de Justicia, presidida por el juez Javier Villa Stein -por voto unánime- rechazó el pedido de extradición del prófugo Martín Belaunde Lossio. La decisión no ha merecido el interés debido de la prensa pese a la importancia y trascendencia del tema. Los medios limeños han concentrado su interés en la reapertura de la investigación por presunto lavado de activos, a la primera dama Nadie Heredia y a su hermano Ilan.

La resolución judicial tiene una enorme trascendencia porque significa un duro golpe en la lucha contra la corrupción. Si bien es cierto se puede insistir bajo otra figura, pero eso lleva tiempo y es lo que menos se tiene en este momento. El polémico juez supremo Villa Stein declaró que fallaron en ese sentido porque los peticionarios fundamentaron mal la denuncia.

Lo extraño de todo esto –y lo entiende el menos versado en materia de derecho- es porqué Villa Stein y su Sala esgrimen argumentos que, en todo caso, corresponden exponer a la justicia boliviana. Belaunde Lossio, como es sabido, está detenido en Bolivia y ha alegado ser un perseguido político. El fallo de la Sala de Villa Stein ayuda al sostenimiento de esa tesis. Cualquiera puede hacer esa deducción, sin necesidad de conocer un ápice de legislación. ¿Qué razones motivaron a la referida Sala a ese pronunciamiento y a hacer una interpretación que no les correspondía?

El pedido de extradición de Belaunde Lossio fue formulado por la Fiscalía, la Procuraduría Anticorrupción y el Segundo Juzgado Penal Nacional. La Sala sustenta su fallo en que la legislación boliviana solo sanciona el peculado cometido por funcionarios públicos; y que en el Perú no hay criterio unánime respecto de la imputación de particulares como cómplices de peculado. Además sostiene que en Bolivia el delito de asociación ilícita, tiene una pena máxima de dos años de cárcel y que el tratado de extradición entre Perú y Bolivia prevé para la extradición una pena superior a los dos años de carcelería.

Difícilmente, creemos, que en nuestra región se haya dado este insólito caso en el que un tribunal de justicia se opone a un pedido de extradición de un sospechoso de ser autor de delitos de corrupción, y se sustenta la oposición con argumentos que corresponden, en todo caso, hacer al país donde se ha refugiado el denunciado. Podría argumentarse que la Sala que ha denegado el pedido es imparcial y esta determinación lo comprueba. Pero queda la duda del porqué recurre a argumentos que no le corresponde hacer. Penalistas han opinado que las leyes de Bolivia si contemplan la participación del cómplice privado en el delito de peculado.

El riesgo que ahora se corre es que se frustre la extradición de Belaunde Lossio quien podría aprovechar el fallo de la referida Sala para victimarse como supuesto perseguido político, algo que no es cierto. Eso favorecería al gobierno humalista que se vería librado, por buen tiempo, de la amenaza de lo que podría revelar el prófugo muy vinculado al presidente Ollanta Humala Tasso y a Nadine Heredia. Siendo una sentencia de la Sala de Villa Stein difícil creer que obedece a una presunta presión del Ejecutivo.

Difícilmente, creemos, que en nuestra región se haya dado este insólito caso en el que un tribunal de justicia se opone a un pedido de extradición de un sospechoso de ser autor de delitos de corrupción, y se sustenta la oposición con argumentos que corresponden, en todo caso, hacer al país donde se ha refugiado el denunciado.

— UNDiario

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