Basura, basura y más basura

deadtree-pick-vF

Ilustración por Jun Luo para UNDiario

La gente se enferma por culpas ajenas. Hay muchos que sufrimos del hígado por culpa de los cochinos que arrojan basura por donde les apunta la nariz. Incluimos gobernados y gobernantes, con las excepciones que siempre se dan.

Entre los vecinos tenemos cochinos y súper cochinos. Los primeros son de una categoría, como de primerizos; los segundos son expertos, de los que estamos hartos porque arrojan de todo, en todo lugar y todos los días.

A nuestros gobernantes, corresponde achacarles la culpa de incapacidad por no priorizar la solución del problema y contentarse con maquillajes y campañas que les pueden significar recibir unos miles más del Papá Estado, pero en la práctica no resuelve el problema de fondo.

Nuestro planeta está enfermo, y allí encaja lo del cambio climático, que es como la nueva peste que afecta al mundo. Nos dicen una y mil veces que no contaminemos, que no arrojemos basuras. Pero dale la mula al trigo. No hay un solo camino vecinal o tramo de la Panamericana que recorre las provincias de Pacasmayo y Chepén donde no se encuentre montones de basura. Hay de todo tipo. Lo peor es que ya se hizo algo normal, a nadie le importa, nos hemos acostumbrado a ella. Hasta la queman.

El viento traslada bolsas plásticas, papeles y éstos se van quedando atrapados entre arbolitos a medio morir o árboles grandes llenos de verdor que terminan cambiando de colores, por culpa de tanto plástico que llevan encima. Bolsas y papeles aparecen encima de arbustos y árboles, acabando con la poca vegetación que nos queda.

Todo es basura. Así acabamos con el ambiente, y causamos daño y nos autoinfligimos daño, sin querer darnos cuenta. A los visitantes les mostramos paisajes naturales afectados por la mugre, y no nos importa, no nos avergüenza. Seguimos ensuciando y seguimos permitiendo que otros ensucien.

Hay responsabilidad de los vecinos; y negligencia de las autoridades por no encontrar soluciones sostenibles y preferir obras ostentosas de millones de soles mientras no resuelven el asunto de la recolección, depósito y tratamiento de la basura. Permiten y alargan el hecho de vivir en medio de la porquería.

¿Qué podemos hacer? ¿Contentarnos con el "así es nuestra gente", "así son nuestras autoridades"? Se tira basura en acequias, se acumula en casas viejas, se deja la basura en las esquinas, en la puerta del vecino, se tira la basura al mar. Está mal. No lo haga por favor. Y hay "soluciones" que antes de aplicarse deberían ser revisadas. Solo un ejemplo. Si se tuviera conocimiento de los malos hábitos de nuestra gente no se les habría ocurrido limpiar el cauce de la acequia de Pacasmayo soltando gran cantidad de agua, porque toda esa basura terminó en el mar. Cierto que se mandó a los pobres trabajadores a recogerla, pero ya estaba dispersa. Corresponde recogerla del mismo cauce hasta que se aprenda a no tirar basura allí.

Tenemos que cambiar nuestros hábitos. No hay tiempo para pensarlo. Es cuestión de tomar acciones. Lo que compete a las autoridades es asumir el problema como prioritario. A los vecinos: no bote su basura a la calle, ni siquiera la envoltura de papel, no la tire a la acequia, no deje basura en la playa. Respete a su vecino, respete a sus hijos, respete su propia vida y no contamine la enorme casa donde todos vivimos.

Redacción UNDiario

Sobre el autor

Redacción UNDiario

Somos un equipo de periodistas trabajando de la mano de nuestros aliados, los ciudadanos.

Escríbenos a prensa@undiario.pe